
Orcos, elfos y humanos.
Una paz construida sobre mentiras.
Una carta olvidada reescribirá la historia y pondrá en peligro el equilibrio del mundo.
El Cronista es una novela de fantasía épica y conspiración donde nada es lo que parece.
🔥 Próximo lanzamiento
De Alfonso Labrador Calixto

Un diagnóstico implacable.
Una decisión irreversible.
El tiempo corriendo en su contra.
Víctor Láinez recibe una sentencia: ELA.
Con el futuro reducido a un puñado de días inciertos, decide tomar el control de su destino y cruza un límite del que no hay vuelta atrás.
Contratar a un sicario es solo el comienzo.
Lo que sigue es una carrera contrarreloj donde la vida y la muerte se rozan a cada paso.
🖋️ En El último grano en el reloj de arena, Carlos Luque Mérida explora los límites de la condición humana con una prosa afilada y un ritmo sin tregua.
📖 Muy pronto disponible

Alfonso Labrador Calixto nació en Albacete en 1977, aunque desde su infancia vive en Sevilla. Desde muy pequeño, la pasión por la lectura y la tecnología le llevó a crear sus propios mundos virtuales, acabando como programador informático. En 2022 comenzó a soñar otros mundos fantásticos y, al poblarlos, se dio cuenta de que cada uno de sus personajes veía un universo distinto al que él mismo había imaginado. Sorprendido, decidió escribir sus historias, para que no se perdieran en el olvido.

Carlos Luque Mérida, Comares, 1978. Escritor vocacional. Amante del misterio, la historia y la naturaleza, temáticas que, junto a una búsqueda intensa de lo trascendente, han marcado el trasiego de vivencias y lecturas que lo han empujado a convertirse en un genuino contador de historias.
Autor de varias novelas, relatos y poesías en los que ha experimentado con las temáticas referidas y un incipiente rastreo por el lado oculto de la historia, donde realidad, aventura y misticismo fluyen bajo la conducción de una sólida narración, convirtiendo la escritura en una experiencia alquímica donde poner en juego sus grandes pasiones.
En esta ocasión nos presenta “El último grano en el reloj de arena”, su novela más personal, en la que el desafío de supervivencia ante una muerte anunciada, se convierte en una odisea de consecuencias insospechadas.

Iñaki Valencia, residente en Bilbao, ha dedicado muchos años a la enseñanza en la educación pública, impartiendo clases en Bachillerato y Formación Profesional. Además, se ha desarrollado en el ámbito teatral participando en diversos montajes como actor y director. Su pasión por la escritura lo ha llevado a formar parte de talleres con reconocidos autores, como el de la escritora Aixa de la Cruz. Con Ser mayor, su primera novela publicada, Iñaki Valencia nos sumerge en un viaje de introspección donde las emociones desvelan el proceso de descubrirse a sí mismo.

Descubre un viaje íntimo y poderoso a través de la memoria, la familia y la identidad. Ser mayor es una autoficción conmovedora que explora la compleja relación con un padre, el duelo por la madre y la búsqueda de la propia masculinidad.
«Un libro valiente y necesario que nos recuerda que la verdadera fuerza reside en la vulnerabilidad.»
Iñaki Valencia: Profesor, actor, director y escritor. Residente en Bilbao, ha participado en talleres de escritura con Aixa de la Cruz. Ser mayor es su primera novela publicada.

En Versos no libres: la matemática de la poesía, Manuel Jábega despliega su pasión por unir dos mundos que a simple vista parecen opuestos: las matemáticas y la poesía.
En nuestra entrevista exclusiva, comparte con nosotros su visión y el proceso de escritura .
¿Qué te inspira a escribir poesía? ¿Hay algún tema o emoción en particular que te guste explorar?
Los estímulos surgen del entorno físico o del emocional, externos o internos. Cualquier tema o cualquier emoción puede generarme la inquietud por intentar abordarlo desde la poética.
¿Cómo surge la idea para un poema? ¿Es un proceso consciente o intuitivo?
En principio, resulta algo así como una pequeña rendija, luego se abre y permite una visión mas amplia.
Lo consciente y lo intuitivo no se excluyen necesariamente, incluso pueden
fusionarse, a mi parecer, en un equilibrio algo mágico.
¿Cuál es tu proceso de escritura para un poema? ¿Escribes de manera espontánea o revisas y editas mucho?
No se da la unicidad respecto a lo estructural; a veces, hay una previa intencionalidad, y otras se deja fluir a las estrofas con una cierta aleatoriedad.
Lo espontáneo deviene inicial, pero luego se desarrolla, se le da forma, se amasa, se trabaja; soy bastante revisionista.
¿Qué papel juega la revisión y edición en tu proceso de escritura?
Conservo la manía de ser exigente conmigo mismo, lo considero fundamental para lograr como resultado una obra, no un simple poemario.
¿Cómo eliges las imágenes y símbolos que utilizas en tus poemas? ¿Tienen algún significado particular?
No me atrevería a generalizar: las imágenes y el simbolismo quizás no sean algo siempre premeditado; surgen casi por si mismos, como mecanismos dotados de cierta autonomía, algo ajeno al total control del autor.
El significado lo tienen cuando se produce la intención consciente, pero llegan a diversificarse en otros casos.
¿Hay algún símbolo o imagen recurrente en tu obra que tenga un significado especial?
Rotundamente, los hay.
¿Cómo reflejas tus emociones y experiencias personales en tus poemas?
¿Es un proceso terapéutico para ti?
De manera honesta, intentando no engañar ni engañarme.
Sin duda, la expresión de lo emocional y la reflexión sobre las vivencias libera la carga y la presión emotiva, aporta equilibrio y paz interior, te eleva.
¿Cómo manejas la vulnerabilidad y la intimidad en tus poemas?
Con humildad, sabiéndome limitado y aceptando mi condición humana, mi componente de negatividad e incluso de contradicción.
¿Quiénes son tus poetas favoritos? ¿Cómo te han influido en tu propia escritura?
No tengo favoritismos por unos u otros autores, me quedo con sus aportaciones, con su arte poético; la poesía está por encima de cualquier firma.
De alguna manera, la escritura propia porta una carga de nociones e influencias heredadas, se ha forjado en la fragua de los ancestros y su legado.
¿Qué tipo de lector te gustaría atraer con tu poesía? ¿Qué crees que pueden esperar de tus poemas?
Un lector no restringido a la mera textualidad, a «lo dicho»; un lector abierto a lo estructural, a «como se dice lo dicho».
De mis poemas pueden esperar una invitación al ejercicio introspectivo; el ser humano comparte, pese a la diversidad y a las particularidades, algo en común, la capacidad de sentir.
¿Qué crees que la poesía puede decir sobre la condición humana? ¿Qué temas o emociones son universales?
Las diferentes disciplinas se ocupan de temáticas específicas, la «objetividad» es su campo. La poesía, entre otras, transciende esa supuesta «objetividad», se despliega y busca mas allá de lo racional, en los recovecos del interior de las personas, hurga en ellos, pretende desnudarlos.
Las temáticas y lo emocional en la poética reflejan la aprehensión, en la acepción filosófica del término, humana; lo subjetivo nos separa, pero también nos une; quizás el sentir nos hermana, nos hace aspectos parciales de una misma totalidad.
¿Cómo ves el futuro de la poesía; qué cambios o tendencias crees que veremos en el género?
La poesía no necesita un futuro, deviene eterna; mientras el principio del vitalismo se mantenga, habrá poesía; en este mundo o en cualquier otro posible.
La historia humana rebosa de tendencias, de experimentos, de movimientos, de postulados, de propuestas, de doctrinas, de cambios, todos ellos pasajeros y contingentes. Las formas expresivas en la poética fueron, son y serán variables, temporales, modas; pero «la esencia» permanece. lo intrínseco se queda. La Poesía, como otras disciplinas resultan por Si Mismas.


En NOTICIAS PARA LA IMPOSTURA DEL HOMBRE, Manuel Arduino Pavón nos presenta una visión crítica y reflexiva sobre la información que consumimos diariamente y cómo esta moldea nuestra percepción de la realidad. Con un estilo que combina el humor y la destreza, Pavón nos sumerge en la vida de un televidente común y corriente, explorando las relaciones que establece en su entorno diario a través de la lente de las noticias.
1- ¿Qué te inspiró a escribir esta obra en particular?
La crisis y el desorden permanente que se está viviendo en la Argentina, país donde resido.
2- ¿Cuál es tu proceso de escritura? ¿Escribes de manera lineal o saltas entre diferentes partes de la historia?
Escribo de manera lineal.
3- ¿Qué desafíos enfrentas durante el proceso de escritura?
El límite es la imaginación. Confío en la espontaneidad y la capacidad de invención.
4- ¿Quiénes son tus autores o libros favoritos? ¿Cómo te han influido?
Felisberto Hernández, Borges y Cortázar. Creo que no los he imitado.
5- ¿Qué géneros o estilos te gustaría explorar en tu propia escritura?
He escrito mucho, demasiado. No tengo un nuevo sueño literario.
6- ¿Hay algún libro o autor que te haya marcado de manera significativa?
Sí, pero no es literatura: Alice Anna Bailey – «Tratado sobre Fuego Cósmico».
7- ¿Cómo creas a tus personajes? ¿Qué características les das?
Tomó en cuenta mis propias angularidades psicológicas y de las personas a mi alrededor.
8- ¿Cuál es el personaje más complejo que has creado? ¿Por qué?
No tiene nombre. Pertenece a una novela inédita «Oscuro y fantasmático». Es un personaje que atraviesa una zona imaginaria muy fantasmal y que está atrapado en la persecución de un hombre lobo.
9- ¿Cómo manejas la evolución de los personajes a lo largo de la historia?
Crezco con ellos. Les escucho y obedezco: están en la mente y la mente es el mundo.
10- ¿Qué temas o mensajes te gustaría transmitir a través de tu obra?
Consideraciones muy peculiares sobre la condición humana en general.
11- ¿Qué tipo de lector te gustaría atraer con tu obra?
Aficionado a la lectura. No importa la edad. Abierto a la experimentación literaria.
12- ¿Qué crees que la comunidad de lectores puede hacer para apoyar a los autores?
Tomar conciencia de la profesión que representan. Aunque escribir sea muy divertido es en última instancia un trabajo profesional, bastante narcisista pero digno.


La poesía sin artificios de Rubén Jiménez Triguero.
Descubre la verdad detrás de «Incierta belleza del viento», un libro de poemas que te hará ver el mundo de una manera diferente.
En nuestra entrevista exclusiva, Rubén Jiménez Triguero comparte con nosotros su visión sobre la poesía honesta y sin artificios, y cómo su obra busca reflejar la verdad de las emociones.
¿Qué te inspira a escribir poesía? ¿Hay algún tema o emoción en particular que te guste explorar?
No creo que haya nada en especial que me inspire a escribir poesía. Trato de mirar el
mundo de forma diferente, más allá del contexto actual y de lo que aprendemos de
pequeños. Hay algo extraordinario en la maleabilidad de la materia y especialmente en la
vida. De por sí, contiene un enorme misterio que resulta fascinante a la vez que
abrumador. Parto de esto pero vivo una vida normal, cargada de tareas y actividades
cotidianas que me dejan poco tiempo libre. Hay un contraste enorme entre esa realidad
externa que nos muestra lo extraordinario e improbable que es la vida y esa realidad que
percibimos al haber nacido y al convivir en la civilización occidental. Trato de trabajar eso,
encontrar lo extraordinario en lo cotidiano. A veces aparece como una imagen, una idea,
un pensamiento, una vivencia, algo que podemos llamar inspiración, y que me parece lo
suficientemente interesante como para explorarlo.
¿Cómo surge la idea para un poema? ¿Es un proceso consciente o intuitivo?
A veces he escrito poesía desde lo consciente. He elaborado poemas para un fin
concreto. Esto lo he hecho en contadas ocasiones, como por ejemplo para los recitales
que todos los años realizamos con motivo del Día de los Derechos Humanos. Pero no es
una forma de escribir con la que me sienta cómodo. Me gusta que salga del inconsciente,
que algo me inspire a escribir ese primer borrador del poema. Eso no quita que luego, ya
de forma más consciente, lo trabaje, lo desarrolle y lo encamine.
¿Cuál es tu proceso de escritura para un poema? ¿Escribes de manera espontánea o revisas y editas mucho?
Siempre voy con un cuaderno encima donde escribo ideas, pensamientos y reflexiones
que me van surgiendo cuando estoy en la calle o en algún viaje. En general, me gusta
escribir fuera de mi contexto habitual, fuera de mi hogar, lejos de mi ordenador (aunque la
mayor parte lo hago ahí), y hacerlo en lugares totalmente ajenos a ello, como un banco en
el parque, en el tren, etc. Creo que es algo que nutre. Pero eso es un primer paso, esa
idea, tiempo después, la exploro y profundizo, porque una vez que está escrito, lo rescato
si me parece que tiene fuerza y, entonces, lo desarrollo y lo trabajo. En la mayoría de los
casos, lo reviso bastante antes de darlo por finalizado.
¿Qué papel juega la revisión y edición en tu proceso de escritura?
Pienso que la revisión es fundamental en toda creación. De ese modo se logra refinar el
trabajo, de aportarle un acabado. Es algo crucial, pero eso sí, siempre hay que tratarlo
con cuidado porque este trabajo puede terminar deteriorando el valor artístico intrínseco
de la pieza, incluso llegar a destruirlo. Aplicarlo siempre desde el respeto al origen de la
obra, enriquecerlo sin hacerlo demasiado intelectual, demasiado artificioso.
¿Cómo eliges las imágenes y símbolos que utilizas en tus poemas? ¿Tienen algún significado particular?
Pues depende del contexto, pero principalmente me surgen de forma espontánea como
analogías de del mensaje que quiero transmitir. La naturaleza es una fuente inagotable en
este aspecto.
¿Hay algún símbolo o imagen recurrente en tu obra que tenga un significado especial?
Creo que la más importante que he manejado es la imagen de la Gran Ciudad. Esta es un
arquetipo de toda gran urbe, que parte de que si eliminamos los edificios característicos
de un lugar, los monumentos, la cultura y el idioma, todas las grandes ciudades se
parecen. Todo eso que quitamos, en realidad, salvo excepciones, son herencia de otras
épocas. Lo que quiero decir que es que en la actualidad habitamos un mundo que es
similar, sin importar la localización: en todas las ciudades hay grandes avenidas repletas
de grandes edificios que, en sus plantas bajas albergan las mismas tiendas de marcas
reconocidas, etc. Esta imagen la he utilizado como escenario en varios libros, tanto de
relatos como en los poemas. En «Incierta belleza del viento» aparece, por ejemplo, en el
poema: «En mitad de lo furtivo».
¿Cómo reflejas tus emociones y experiencias personales en tus poemas?
¿Es un proceso terapéutico para ti?
En otra época, al principio de escribir poesía, me dejaba llevar mucho por las emociones y
surgían muchos poemas y textos sobre el malestar porque parece que cuando uno se
siente tranquilo y sosegado está menos inspirado o menos motivado para ponerse a
escribir (y tiene todo el sentido, porque como cualquier otra actividad artística, escribir te
aleja de ese contexto). Con el tiempo fui escribiendo desde el exterior de la emoción, es
decir, puedo escribir sobre algo que me trastoca para bien o para mal, pero ya desde la
lejanía.
En este aspecto, por ejemplo, podría señalar el poema «Hay un piano que suena en mitad
de alguna parte», que me inspiró una situación vivida en un aeropuerto de Bruselas. Los
aeropuertos son lugares de tránsito, deshumanizados, en los que deseamos pasar el
menor tiempo posible porque eso indica que todo ha ido bien. Un aeropuerto sería el
último lugar donde una persona va a buscar belleza. Entonces, en ese aeropuerto, a
alguien se le ocurrió poner un piano. Y en un lugar de transito, donde hay muchas horas
muertas y mucha gente que va y que viene, siempre va a haber manos inquietas por tocar
un poco. Y aquel piano no dejó de sonar durante las horas que estuvimos allí esperando.
Me senté en uno de esos incómodos asientos metálicos, cerca del piano, rodeado de
gente y maletas que iban y venían, y escuché piezas clásicas de Chopin o Beethoven, y
actuales de Ludovico Einaudi o Yan Tiersen. Había de todo, expertos y gente que hacía lo
que buenamente podían. Aquella experiencia, me maravilló y me inspiró el poema.
Me gusta explorar este tipo de experiencias personales tanto en los poemas como en
cualquier otro tipo de texto. A medida que pasan los años, veo como la vida se sucede
con cierta narratividad, y hay que observar las experiencias de aquello que nos ocurre,
porque así somos conscientes de los cambios propios, de cómo también nosotros somos
un movimiento constante.
Escribir es un proceso terapéutico para mí. No solo poesía, sino la escritura en general.
De hecho, la mayor parte de lo que escribo no tiene otra intención que la propia actividad
en sí. Me hace olvidar las incontables pequeñas miserias cotidianas con las que tenemos
que enfrentarnos cada día.
¿Cómo manejas la vulnerabilidad y la intimidad en tus poemas?
Mi profesor de teatro siempre nos dice que no seamos literales cuando vayamos a
interpretar un texto. Eso es lo que marca la diferencia, por eso la interpretación de una
misma obra, como podría ser «Hamlet», puede ser radicalmente distinta dependiendo de
la producción. He reflexionado sobre esto y pienso que es algo que puede aplicarse a
muchos aspectos de la vida. Con la vulnerabilidad y la intimidad trato de hacer eso,
mostrarla sin ser literal, desde aspectos artísticos, utilizando metáforas, símbolos e
imágenes que puedan crear esa impresión, sin llegar a exponerla literalmente.
¿Quiénes son tus poetas favoritos? ¿Cómo te han influido en tu propia escritura?
Mis poetas de referencia son Natalie Goldberg, Raymond Carver y Antonio Machado. Son
también los que más he leído y releído. Obviamente, hay otros muchos que me interesan,
me sorprenden, me alegran, me ofrecen una visión diferente… pero con ellos es con los
que más complicidad he sentido, con los que más he llegado a conectar.
En mi escritura no sé si me han influido, pero en mi propia vida, o mi forma de abordarla,
sin duda. Todo el tema de llevar un cuaderno encima, escribir esos borradores en
cualquier parte, recuperarlos tiempo después son influencias de Natalie Goldberg. Tengo
el poema «Miedo», de Raymond Carver, enmarcado en mi casa y me inspiré en este para
componer mi propia versión del miedo, desde mi estética. Esta emoción es universal, y al
leer sobre ello, es inevitable acordarnos de nuestros propios miedos, sea lo que sea lo
que despierte la emoción. Su poema «Notas sobre Poetry» me recuerda inevitablemente
a mis inicios en la escritura, que fueron radicalmente distintos a los suyos, pero que fue
así mismo: una revelación. Y no hay viaje en que no recuerde a Machado, algunos de los
poemas sobre viajes en tren y la exuberancia de los campos («En tren», «Otro viaje»…). A
él, además, dediqué un poema.
En general, yo pienso que al igual que lo que vivimos, nuestras lecturas tienen un impacto
en nuestra percepción del mundo (no todo, por eso hay que saber elegir). Crecemos con
aquellos libros que nos conmueven, e inevitablemente, si cambiamos, también cambian
nuestros temas, nuestra visión, y nuestras percepciones como artistas. Por otra parte, nos
debemos a todo lo que se ha construido anteriormente, ¿Cómo podríamos escribir poesía
sin haber leído ni un solo poema? ¿Qué tipo de poesía podría salir de eso? No
inventamos los molinos con cada generación, sino que partimos de lo que hay ya
construido y es inevitable la influencia, que no debería confundirse con el estilo, la mirada
y los temas propios (ya sean individuales o de la propia generación).
¿Qué tipo de lector te gustaría atraer con tu poesía? ¿Qué crees que pueden esperar de tus poemas?
Alguien que disfrute de la poesía, que quiera adentrarse en una mirada particular de la
sociedad que habitamos y del mundo que nos rodea.
Yo no busco adentrarme en grandes epopeyas, sino remarcar lo extraordinario que existe
en lo cotidiano o señalar aquello que, de tan rutinario, pasa desapercibido. Y creo que,
debido a esto, muchas personas pueden sentirse identificadas o conectar con los poemas
que escribo.
¿Qué crees que la poesía puede decir sobre la condición humana? ¿Qué temas o emociones son universales?
Joseph Campbell, en las conversaciones con Bill Moyers que dieron lugar al libro «El
poder del mito» (Capitán Swing, 2015) afirmaba que, en la actualidad, son los artistas
quienes transmiten los mitos. Es interesante esta perspectiva del artista como transmisor
de esas imágenes y narraciones que explican toda la condición humana y lo que la
engloba. Al final, el arte es producido por seres humanos, y las pequeñas y las grandes
cuestiones nos traspasan a todos de un modo u otro. Por tanto, la poesía, como
manifestación artística que es, habla sobre los temas trascendentales, sobre la condición
humana.
Los temas y emociones universales son aquellos que corresponden a un nivel amplio o global como el origen del Universo, el de la vida, el despertar de la consciencia… También los temas que nos afectan como sociedad: las guerras, la contaminación, la destrucción de la naturaleza… y luego, por supuesto, lo que nos corresponde como individuos: el amor, el miedo, el envejecimiento, la muerte, la rutina, las pequeñas tragedias cotidianas, etc.
¿Cómo ves el futuro de la poesía; qué cambios o tendencias crees que veremos en el género?
Yo del futuro no tengo ni idea. Como mucho sé algo del presente, y creo que siempre
llego tarde.


Pablo Díaz Largacha (Madrid, 1981) es un escritor español cuya pasión por la naturaleza y la montaña se refleja en su obra. Desde joven, se sintió atraído por el cine y la literatura, lo que lo llevó a escribir historias, poesía y novelas.
Con más de 15 años de experiencia como docente en un colegio, Pablo ha publicado varias obras que combinan géneros como el humor, el terror, la novela negra y la fantasía. Su primera novela, «La muerte de la tenista», fue seguida por «Los cuadernos de K.», y actualmente está trabajando en su tercera novela, «El Club Géminis».
Sus obras se caracterizan por personajes vivos y originales, tramas imaginativas y trepidantes, y una reflexión profunda sobre temas sociales y existenciales. La acción, el amor y la reflexión están siempre presentes en sus historias, lo que las hace únicas y cautivadoras.